viernes, 22 de marzo de 2013

Al hombre gris que recorre las esquinas




Hacia dónde dirigir los pasos, cómo retornar después del largo viaje. La piel brillante y negra se ha vuelto cenicienta, retenidos al fondo de los ojos los paisajes de luz, en esta noche negra no brillan las estrellas, partió en busca de otra vida a la ciudad de lluvia y  cemento, le cobijan unos árboles plantados por nadie nacidos de la simiente generosa que cabalga por el aire tras la tapia metálica en el solar terroso. Pasa los días solo, abatido, hace tiempo que abandonó toda esperanza, arrastrando los pies deambula durante horas con la mirada perdida. Nadie espera su llegada, no hay cánticos ni tambores , no hay niños en torno a la hoguera,  no hay fuego que le caliente ni esposa batiendo la mandioca, tan sólo su pequeño refugio permanece, el instinto le empuja cada día a arrastrar su cuerpo tullido por los golpes del destino, abandonó su país en pos del sueño de la tierra donde mana la miel, llegó no sé cómo ni desde dónde, cambió los amplios horizontes por la choza de maderas y cartones oculta tras la valla de la obra que no empieza nunca, en el solar baldío que el tiempo y la vida han puesto a su paso entre árboles espontáneos.


           Al otro lado de la calle
           tras la provisional tapia
           los árboles
           penachos enhiestos suavizan con su verdor
           el entorno sombrío
           donde el frío descarna con su zarpa de hambre
           y la rabia muerde con saña
           atrás quedó la tierra de palmeras
           los amplios horizontes, desierto y arena
           atrás quedaron los sueños
           en largas horas de silencio 
           rumias las esperanzas rotas                                                      
           De dónde vienes hombre gris
   

        
(Homenaje a José G.Cordonié y sus Baladas de  Morotropium)                                                                  

lunes, 4 de marzo de 2013

Burbujas




    Cada experiencia deja su huella

    quedan en nuestro bagaje

    retazos de sonrisas

    asomos de caricias

    pequeños rincones sombreados

    el rayo de luz tamizado a través de la ventana

    la silueta del gato noctámbulo

    la canción del agua en las acequias

    el sonido monocorde de la lluvia

    la risa amiga

    el guiño cómplice

    la voz que asalta nuestra puerta a deshora

    el despertar trasnochado de la aurora. 

    Imprime su estigma en la memoria el tiempo vivido

    y vuelve a nosotros en un salto rocambolesco 

    pirueta mágica en las neuronas.

    La insensata turbulencia de la vida queda atrás 

    y a cambio nos deja la suave presencia

    momentos únicos 

    fugaces

    imperecederos

    atesorados intocables

    por el guardián de los sueños.


domingo, 3 de marzo de 2013

El hombre que emigró



        Partir sin mirar atrás

        cortando el puente de regreso

        sin posibilidad de vuelta

        en una fuga hacia delante

        sin meta.

        El final del camino

        es la pared torva de ladrillo

        el árbol ajeno

        el hambre huérfana

        la angustia compañera

        la soledad permeable

        la intensidad enferma.

        Tu loca huida se ha estrellado, atónita

        contra el pavimento









sábado, 2 de marzo de 2013

Deslealtad



Se despertó tu instinto de cazador dormido

los orificios amorfos de la nariz aventan el aire

la pupila dilatada el gesto anhelante

por la comisura de la boca escurre procaz la saliva

proyectas los labios bulbosos y escudriñas alerta

el cuerpo en posición de avanzar

la mano tensa presta a deleitarse en la oquedad del sexo

la lujuria asoma bizqueando tus ojos

y atrapa tus sentidos más allá de las conveniencias.

Repasas el plan, elevas la lanza

esgrimes sonrisa, sueltas la lengua

y atacas

todo lo demás se borra

sólo estáis

tú y tu presa